
La modalidad que predomina en la traducción jurídica es la traducción escrita, puesto que se trabaja a base de documentos escritos .
Otra modalidad es la traducción a la vista que se emplea durante los juicios, tanto para leer actas como para traducir a vista algún documento o ante notarios cuando se va a firmar un texto en otro idioma.
La interpretación es otra modalidad de esta especialidad. La interpretación simutánea o consecutiva es frecuente ante tribunales, y la interpretación de enlace se utiliza en reuniones, careos, interrogatorios, etc.

Obstáculos de la Traducción Jurídica
Los documentos jurídicos suelen tener un lenguaje opaco porque suelen ser muy técnicos. Hay que tener unos conocimientos previos para poder comprenderlo. El lenguaje jurídico tiene una sintaxis y una terminología específica que hay que conocer para poder hacer la traducción correctamente. Cada documento jurídico tiene además una estructura específica.
El lenguaje jurídico no es el mismo para cada país, pues es el resultado de la tradición jurídica de cada lugar. Hay que estudiar el Derecho de cada país para poder reconocer los conceptos particulares, políticos y sociales propios.
El Proceso de Traducción Jurídica
Al comenzar una traducción jurídica el traductor deberá plantearse si:
- tiene la formación al respecto
- debe recabar alguna información
- conoce los problemas que plantea el texto (términos, temas...)
- dispone de los documentos de referencia que vas a necesitar
- dispone de los dispositivos informáticos para realizarla
Sin duda, la experiencia y la traducción diaria de documentos jurídicos hará que el traductor sea cada vez más eficiente y rápido a la hora de reconocer estructuras y expresiones jurídicas. No obstante, deberá ver cuáles son sus mayores dificultades en este proceso para intentar mejorar dichas competencias y así poder llevar a cabo su trabajo con la mayor exactitud.
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